JANNA

No tenemos palabras para expresar la pena que has dejado en el corazón de todos aquellos que tuvimos la suerte de conocerte.
A pesar de las malas experiencias que viviste a tu corta edad eras puro amor. Cuándo te conocimos, aunque estabas un poco asustada, no parabas de pedirnos caricias y nos maullabas. Con paciencia y mimo, conseguimos que formases parte de nuestra familia.
Un día al fin la suerte te sonrió y fuiste adoptada por la familia que tanto amor te ha dado y que tanto se ha preocupado por tí, estando contigo hasta el último momento, colmándote del cariño que merecías.
No podemos sino agradecer a la familia el hermoso gesto que hicieron con ella al haberle dado la oportunidad de vivir en su hogar y de hacerla tan feliz. Lamentamos mucho su pérdida y sentimos mucho vuestro dolor. Nunca la olvidaremos.