Despedida de un amigo.

14-04-14

Publicado por: Eventos

Hola, soy Pinf y os quiero contar mi historia:

Tengo 6 años y he tenido una vida muy dura, sobre todo antes de conocer a los voluntarios de la protectora Baix Vinalopó. Mi historia es un poco complicada de explicar pero voy a intentarlo: los 4 primeros años de mi vida viví en un chalet con una señora que me quería mucho pero no sabía cuidarme. Estaba enferma, tenía el síndrome de Noé. Es una enfermedad un poquito complicada, ella quería ayudarnos a todos pero su enfermedad hacía que cada vez hubiese más y más perros y no podía mantenernos a todos, no podía darnos de comer ni llevarnos al médico cuando nos poníamos malos. A mi me picó el mosquito de la leishmania, yo era uno de los que más enfermitos estaba. Llegamos a ser más de 40 perros, éramos todos familia porque entre nosotros teníamos bebés. Casi todos estábamos muy muy delgados, algunos se dormían y ya no se despertaban. No sé cómo fue pero una chica de la protectora nos encontró… la cara que puso cuando nos vio no se me olvidará nunca. Esta chica empezó a venir todos los días a traernos comida, cada día que venía lloraba y yo me ponía muy triste de verla llorar. Escuchaba a mi dueña hablar con la chica que nos traía comida, Isabel se llama. Isa quería que todos nos fuésemos con ella, decía que no tenía sitio para todos pero que haría lo que pudiese para llevarnos a un lugar mejor, pero mi dueña decía que no, que allí estábamos muy bien y que ella nos cuidaba, su enfermedad no la dejaba ver la realidad…. Poco a poco mi dueña fue dejando que algunos de nosotros se fuesen con Isa, cuando se iban ya no volvían. Otros se iban al médico, los operaban para que no tuviesen más bebés, éstos sí volvían porque Isabel no tenía donde dejarlos, gracias a eso dejó de haber tantos bebés, era muy triste ver como nacían y al poco se dormían porque sus mamás no tenían fuerza para darles de comer. Un día vinieron unas cámaras a grabarnos, Isa vino con la tele para pedir ayuda a otras protectoras, necesitaba un sitio donde poder llevarnos a todos. También salimos en el periódico pero no vino nadie a por nosotros. Yo cada día estaba más enfermo, todos los demás vivían fuera de la casa, yo vivía dentro porque casi no me podía mover, pesaba sólo 16 kilos, se me había caído el pelo y me sentía muy mal, tenía miedo de dormirme y no volver a despertar. Un día, como todos los demás, Isabel vino, pero esta vez no venía a traernos comida, venía a llevarnos a todos con ella. Había estado recogiendo dinero para pagar hoteles y buscando casas donde meternos a los 18 que quedábamos allí. Ese día fue increíble, me sentía muy flojito, los demás salieron andando pero a mi me llevaron en brazos hasta el coche. Ese día empezó mi nueva vida.

Me llevaron al médico y empezaron a darme unas pastillas para ponerme bueno, estuve unas 3 semanas tumbado en una habitación, ahora vivía en el albergue de la protectora, es un campo pequeñito donde hay otros rescatados como yo (muchos de mis hermanos estaban allí). Todos los días venían a darme besos, me curaban las heridas, comía cosas muy ricas y poco a poco fui engordando, hasta me volvió a salir el pelo.Un día me sentí fuerte y me levanté, todos los que estaban allí lloraron al verme, me querían mucho… y yo a ellos también pero tenía mucho miedo, mucho, sólo confiaba Isa, a los demás no les dejaba tocarme. Desde el principio me buscaron una casa de acogida porque, aunque recuperase peso y me saliese el pelo, seguía estando enfermo porque esa enfermedad no tiene cura y, además, los huesos me dolían siempre por haber estado tan flojito. El tiempo pasaba, estuve más o menos dos años en el albergue hasta que me dijeron que me iba… Yo vivía muy bien en el albergue pero siempre soñé con dormir en una cama blandita, con despertarme con una mamá y ese día había llegado. La presidente de la protectora, Susana, iba a ser mi mamá de acogida, los últimos meses ha sido ella quien me ha mimado, quien me ha dejado subir a su cama y quien me ha curado.

Hace una semana me puse muy malito y me tuvieron que operar pero estuve con la mejor mamá de acogida que pude tener. Sé que se han gastado mucho dinero con nosotros, pero sobre todo conmigo y más estos últimos días pues volví a enfermar. Tuve una fuerte bronquitis que me dañó los pulmones, estuve yendo al veterinario todos los días (algunos días dormía allí). Esta vez no he podido recuperarme, anoche me dormí para descansar para siempre y esta carta la escribo desde el arco iris. Desde aquí os doy las gracias a todos los que habéis hecho que mi vida fuese feliz, especialmente a Isabel y a Susana, mi mamá. Gracias por ayudarme a mi y a todos los que habéis ayudado y ayudaréis. Os quiero mucho.

Un lametón fuerte fuerte, Pinf.
14/04/2014
 

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